
Un videojuego (del inglés video game) o juego de video es un
programa informático creado para el entretenimiento, basado en la interacción entre una o varias personas y un aparato electrónico que ejecuta dicho videojuego; este dispositivo electrónico puede ser una
computadora, un sistema
arcade, una
videoconsola, un dispositivo
handheld o un
teléfono móvil.
Generalidades:
En muchos casos, los videojuegos recrean entornos y situaciones
virtuales en los que el
jugador puede controlar a uno o varios
personajes (o cualquier otro elemento de dicho entorno), para conseguir uno o varios objetivos por medio de reglas determinadas.
Se interactúa mediante la visualización del videojuego a través de un dispositivo de salida de video como podría ser un
televisor, un
monitor de PC o un
proyector, y en los que el programa va grabado en
cartuchos,
discos ópticos,
discos magnéticos,
tarjetas de memoria especiales para videojuegos, o
en línea. Algunos son de bolsillo. La enorme popularidad alcanzada por estos videojuegos a finales de la
década de 1970 ha dado origen a una importante
industria.
Los jugadores interactuan con el videojuego a través de dispositivos externos como pueden ser un
teclado y ratón, un
gamepad, un
joystick, o incluso dispositivos
detectores de movimiento. La partida se juega entre una persona y la máquina o
CPU, entre dos o más personas en la misma consola, por
LAN o
on-line via internet y pueden competir con la máquina, contra la máquina o entre sí. Los videojuegos se dividen en géneros, los más representativos son: acción, rol, estrategia, simulación (de muchos tipos), deportes y aventura. Los más modernos emplean sonido digital con
Dolby Surround con efectos
EAX y efectos visuales modernos por medio de las últimas tecnologías en
motores de videojuego y
GPU. Los videojuegos deportivos, como los de fútbol, baloncesto o hockey sobre hielo, adquirieron especial popularidad a finales de la
década de 1980, cuando determinados equipos profesionales prestaron su nombre a estas versiones en video de su deporte.
Las críticas a los videojuegos parten de los efectos negativos que el hecho de pasar demasiado tiempo ante la pantalla e inhibirse por completo en un
universo de fantasía puede tener en el desarrollo emocional. Ocasionalmente se ha comprobado que la rapidez con que se mueven los gráficos puede provocar ataques en las personas que padecen diversos tipos de
epilepsia. Además la mayoría de críticas surge de un desfase generacional o de influencias religioso-politicas.
Los defensores de los videojuegos afirman que éstos enseñan a resolver problemas técnicos,
estimulan la habilidad de los jugadores en su
neuro-cinética,
reflejos visuales y enfoque de multiples puntos de visión (objetivos). Incluso sostienen que mejoran la
comunicación cuando se juega en familia o en línea. Los videojuegos se emplean también como entretenimiento en clínicas y
hospitales, así como en ciertas
terapias de rehabilitación. Tambíen hay facultades academicas y educativas que usan los videojuegos para potenciar habilidades de los alumnos. Actualmente se ha superado el tópico que los videojuegos son infantiles y para niños, ya que exite una variedad enorme.